Parientes políticos ¿Los de afuera son de palo?

En las empresas familiares existen muchos actores que van ejecutando diferentes roles. Propietarios, directivos, jefes, operarios, etc. Puede haber empleados y contratados. Parientes directos y parientes políticos. Cada uno tiene diferente injerencia en la cotidianeidad de la empresa familiar. Hoy quisiera detenerme particularmente en los parientes políticos.

Mucho se habla de su influencia o poder; si es mejor tenerlos afuera de la empresa o adentro; si pueden o no ser socios y muchas cosas más. ¿Habrá una respuesta para todas estas cuestiones?

¿Ángeles o demonios?

No tengo muy en claro porque en ocasiones tendemos a llevar al extremo nuestras opiniones. Todos vivimos realidades diferentes y sería muy difícil que exista una única regla. Los parientes políticos son personas que se incorporan a la vida de la familia en un determinado momento. A veces ese ingreso es de por vida, otras veces es por un período menor de tiempo. No son ni buenos ni malos, son distintos. Rotularlos no es una buena idea.

Por otro lado, tampoco soy ingenuo como para creer que todo el mundo es bueno. Todos somos potencialmente buenos por naturaleza, sólo que parece que algunos no se han enterado de ello. O lo que es peor, han optado por vivir de otra manera. Pero esto no es una realidad sólo de los parientes políticos. También hay padres, madres, hijos e hijas que sería mejor olvidar.

Culturas que enriquecen

Los familiares políticos vienen con la mochila de su propia cultura familiar, de sus valores y creencias. Cuando se unen a alguien de “nuestra” familia, nacerá una cultura familiar diferente, fruto de las elecciones de vida que juntos vayan haciendo. Seguramente habrá elementos de una y otra familia, y es muy probable también que haya cosas que ninguno de los dos traía de su familia de origen pero que consideran oportuno aprehenderlas.

La familia nuclear original se verá entonces más como un gran conjunto de culturas, fruto de la incorporación de los familiares políticos. Y esta diversidad debe ser gestionada para evitar conflictos. El lugar común donde se puede trabajar este amalgamar las diferentes culturas familiares es el Consejo de Familia.

El aspecto sociológico del pariente político

Es innegable la influencia que el familiar político tiene en muchos aspectos de la vida familiar. Por ejemplo, en la educación de los hijos. Esa cultura familiar diferente que se va formando en la nueva familia vuelca en sus descendientes diferentes aprendizajes que pueden o no estar alineados con los de la familia original. Su influencia con el cónyuge también es importante y cuando hablamos de influencia no me refiero sólo a la negativa. Muchos familiares políticos son verdaderos apoyos emocionales frente a situaciones complejas.

¿Y en la empresa?

Mientras más responsabilidades tenga el pariente político en la empresa familiar, es potencialmente mayor la dificultad que puede emerger en caso de conflictos. Una separación, por ejemplo, puede ser el puntapié para diversas situaciones difíciles de llevar adelante.

Para minimizar la aparición de estos conflictos, conviene tener en cuenta algunas cuestiones:

  • Que el familiar político tenga acabada experiencia y formación para el puesto que ocuparía. No elegirlo por el sólo hecho de ser familiar.
  • Que la selección se haga por un profesional y no lo los fundadores o la familia. Incluso, sería deseable que existan postulantes no familiares a fin de poder comparar.
  • En caso de que cumple con el perfil deseado, el familiar político debe ser aceptado tanto por el Directorio de la empresa como por el Consejo de Familia.
  • Se debe fijar con claridad la política de remuneraciones, bonos, premios, actualizaciones, etc.
  • Se debe establecer también un mecanismo de control objetivo y evaluación del desempeño conforme a parámetros claros. Sería deseable que estos controles los hiciera un profesional externo a la empresa familiar.
  • Por último, les recomiendo dejar abierta una puerta de salida. Tanto para si el pariente político desea dejar la empresa o si luego se verifica que no se desempeña de acuerdo a lo que la empresa necesita.

Mientras más claras estén las reglas de juego, menos posibilidades habrá de que estas situaciones afecten las relaciones familiares. No obstante, somos seres humanos y quizás a veces nos traicionan las pasiones. Como siempre les digo, una comunicación transparente, sin dobleces, empática y afectuosa, siempre ayuda a que estas situaciones sean un eslabón que fortalezca la unión familiar.

Pablo Loyola
Consultor de Empresa Familiar Certificado (CEFC®)
@novarumcba

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