Le tengo una mala noticia

Un querido profesor, colega y amigo llamado Leonardo Glikin comenta siempre que cuando un cliente dice durante una reunión la frase “Si yo me llegara a morir…”, él siempre les responde: “Le tengo una mala noticia: Ud. se va a morir.”

Una verdad innegable pero que no nos empuja a preparar y anticipar las posibles situaciones que generará nuestra partida. Distinta es la realidad en los países anglosajones, donde se suele dejar todo bien planificado como un modo de ahorrarle trabajo a aquellos que nos sobrevivirán. Más allá de que en algunos de estos países hay otras herramientas de las que aquí no disponemos, es algo ya instaurado en su cultura.

¿Qué es planificación sucesoria?

Hablando simple, planificación sucesoria se refiere a todas las acciones que llevemos a cabo en vida para que, cuando no estemos, nuestra última voluntad respecto a diferentes aspectos pueda llevarse a cabo. Por ejemplo: aspectos sobre nuestros bienes; sobre las honras fúnebres; legados que querríamos hacer; cuidados especiales a personas determinadas, etc.

Con una mano en el corazón, ¿no te produce cierta incomodidad estar leyendo sobre estas cuestiones? A muchas personas sí. No les gusta tocar estos temas, como si tenerlos en cuenta fueran un llamador para que vengan. Pero no se trata de eso, sino de preparar con anticipación qué y cómo nos gustaría se tratasen nuestro patrimonio, nuestros descendientes o nuestro propio cuerpo una vez que ya no estemos.

Uno de los aspectos más interesantes de esta práctica de la planificación sucesoria es que nos obliga a tener todos nuestros asuntos en orden. Y esto ya reporta un beneficio aún estando vivos. He conocido muchos casos en los que una persona tiene un gran patrimonio, pero en cierta manera, con pies de barro. Empresas con aspectos legales o impositivos desatendidos; situaciones previsionales o de índole personal con deudas enormes; bienes sin registrar o con papeles incompletos; etc.  Estas situaciones irregulares suelen ser mucho más complejas de resolver cuando la persona ya no está.

Planificación sucesoria en la empresa familiar

También es posible planificar este tema a nivel empresa. Por ejemplo: cómo deseamos transmitir la participación societaria entre los descendientes; quién/quienes se quedarán con determinado bien; pasos a seguir en caso de fallecimiento o incapacidad del fundador o cualquier otro integrante de la sociedad; definir cuidados especiales para el cónyuge sobreviviente; etc.

Cada una de estas temáticas dispara una buena cantidad de preguntas que los socios de una empresa familiar deberían responder. Son interrogantes que no desaparecerán nunca y más tarde o más temprano habrá que tomarse el tiempo de conversarlas. Si todos somos conscientes de que estas cosas llegarán, ¿por qué no empezar a resolverlas cuánto antes? ¿Por qué esperar a que la “crisis” emerja para charlar?

No son conversaciones simples. No sólo por el hecho de que se está hablando de cuando algún ser querido no esté, sino también porque pueden aparecer otras cuestiones que van dificultando las conversaciones. Por ejemplo: celos anclados en la infancia; preferencias por una u otra persona; prejuicios… sólo para nombrar algunos.

Recomendaciones para comenzar

Les dejo algunas preguntas para empezar a pensar y discernir. Las he tomado del libro “Pensar la herencia” de Leonardo Glikin (de lectura recomendada si les interesa la temática).

  • ¿Queremos que rija la igualdad entre nuestros herederos? En tal caso, todos deben recibir valores matemáticamente iguales.
  • ¿Queremos, en cambio, que rija la equidad? Esto significa en igualar situaciones diferentes.
  • ¿Nos interesa premiar a alguien?
  • ¿Queremos recompensar a alguien que nos ha cuidado?
  • ¿Queremos asegurarnos de un proyecto que nos interesa pueda llevarse a cabo?
  • ¿Estamos interesados en que nuestro nombre se recuerdo dentro de muchos años?

Como ven, preguntas complejas que conviene pensarlas con tiempo. Espero que puedas comenzar las conversaciones con tu familia y que también esta sea una oportunidad para fortalecer la unidad familiar.

Pablo Loyola
Consultor de Empresa Familiar Certificado (CEFC®)
@novarumcba

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