Evaluación de desempeño a parientes

Evaluación de desempeño a parientes

Este tema es uno de los puntos complejos de la gestión de una empresa familiar. Cuando existen parientes que trabajan en la empresa, no es simple el proceso de evaluación de desempeño. Pero no tanto por el proceso en sí, sino porque sabiendo que esa persona es quien es, puede generar ciertos condicionantes que en otro caso no habría.

Otro asunto es definir quién es la persona adecuada para realizar la evaluación a fin de que sea objetiva, justa e igual a la que enfrenta cualquier otro empleado de la firma. Mantener esa objetividad es esencial para que el clima de la empresa no se vea opacado y para que se alcancen verdaderos estándares de eficiencia en el desarrollo de las operaciones.

¿Qué es una evaluación de desempeño?

Una evaluación de desempeño es una instancia de revisión de cómo un empleado lleva adelante las tareas y responsabilidades que tiene asignadas. Su periodicidad depende de la organización, pero una buena opción es hacerla cada 6 meses. A principios de año se consensuan los objetivos con la persona, a mitad de año se hace la primera revisión para ajustar eventuales desequilibrios y a fin de año se hace la evaluación anual y fijación de nuevos objetivos para el año siguiente.

Hay varios métodos para realizarla y cada empresa elegirá cuál de ellos se adapta mejor a su realidad. Les recomiendo buscar más información sobre cómo hacerla y porqué es un paso importante dentro de la profesionalización de cualquier empresa.

Controlar a un pariente

Son muchas las combinaciones de parientes que pueden trabajar en la empresa familiar. No es lo mismo cuando se trata de controlar a parientes cercanos como hijos, hermanos o tíos, que cuando se habla de primos algo más lejanos o parientes políticos. Mientras más cercana es la relación consanguínea suele ser algo más complicado. ¿Cómo se hace para marcarle a un hijo o hermano que no está haciendo bien su tarea sin que ello traiga a colación un eventual conflicto familiar?

La realidad es que usualmente éstos entran a trabajar por el grado de confianza que tienen con los propietarios más que por tener las competencias necesarias. Aunque claro que no siempre es así. Con el paso del tiempo algunos de ellos llegan a ocupar puestos de importancia dentro de la estructura jerárquica de la empresa y se hace aún más difícil controlarlos. Por eso es importante cuando desde el primer día se pueden plantear claramente este tipo de procesos de crecimiento para todos los miembros de la empresa, sean parientes o no.

La confianza como base

Cuando existe confianza todo es más fácil. Para que haya confianza debe haber también una excelente comunicación entre los miembros de la familia. Que las reglas sean claras para todos y que se conozca en profundidad el sentido que tiene una evaluación de desempeño; que se sepa que el objetivo no es castigar o marcar errores, sino una herramienta para que cada uno mejore en aquello que sea necesario para la realización de su trabajo.

Una evaluación de desempeño no pone en duda la lealtad de nadie; ni su honestidad. Es como pararse al espejo y darse cuenta de que es necesario hacer algunos retoques para estar como se desea. Uno no puede enojarse con el espejo por la imagen que devuelve. Todo lo contrario. Se agradece la posibilidad de tenerlo y de poder ver lo que necesito.

Mientras más objetivo, mejor

El proceso de evaluación debe ser claro para todos. Lo ideal es conocer de antemano en qué instancias se hará; cuáles son los aspectos a evaluar; quién la realizará; en qué ámbito; etc. Todo esto ayuda a que el proceso sea transparente y ninguno piense que puede existir cierta animosidad para con él o ella.

Si se evalúa a un puesto de trabajo, es recomendable hacerlo también a todos aquellos puestos en la misma escala jerárquica. Ejemplo: si controlo al supervisor de planta, lo ideal sería evaluar a todos los supervisores de la empresa. De la misma manera, si evalúo a un miembro de la familia lo más recomendable sería repetir el proceso con todos los familiares que trabajan en la empresa.

Es muy importante cuidar estos aspectos para que ninguno se sienta perseguido, sea un pariente en particular o una rama de la familia. No olvidar que el proceso de evaluación busca la eficiencia en un puesto de trabajo determinado y, en consecuencia, en toda la empresa.

No es una especie de inquisición, sino todo lo contrario. Una instancia de crecimiento y fortalecimiento de la empresa.

Pablo Loyola
Consultor de Empresa Familiar Certificado (CEFC®)
@novarumcba

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